Con amor, a la mexicana

CARLOS RAMOS Ortega y Yolanda Martínez de Ramos, pareja intensamente identificada con la charrería.

CARLOS RAMOS Y YOLANDA MARTÍNEZ

Comparten la charrería

Carlos Ramos Ortega y Yolanda Martínez de Ramos, recuerdan la etapa en la que se conocieron y confirman la intensidad de su amor en matrimonio en el cual no solamente han formado una familia, sino que también en su identificación con su deporte predilecto han hecho realidad grandes proyectos.
Caminar por los accesos trazados en el Lienzo Charro Arroyo es transportarse al Saltillo de antaño. Justamente en este sitio en el que se refleja el buen gusto, Carlos Ramos Ortega y Yolanda Martínez de Ramos han continuado dando impulso al más mexicano de los deportes, manifestándose como una pareja ejemplar.
“Nos conocimos en 1981 yo pertenecía a la Escaramuza Metropolitana de Charros de la Ciudad de México y en una  ocasión ya radicando en Saltillo, mi padre Lorenzo Martínez decidió que aquí se instalara la familia.
Se realizó una coronación de la reina de la Asociación de Charros Saltillo, nos hicimos novios y al tiempo yo ingresé a la Escaramuza Internacional de Saltillo y Carlos charreaba con el equipo de  la Saltillo.
El noviazgo transcurrió por varios años para luego casarse el 14 de agosto de 1985. Entendiendo que la relación de pareja es un nexo de amor que surge entre dos personas.
Ésta tiene distintas etapas:  Cuando evoluciona en positivo  el  enamoramiento,  se da la  etapa del noviazgo,  la  consolidación de la historia  y el matrimonio. El amor implica sentimientos que dos personas sienten de forma recíproca.
Como ingrediente clave en el amor,  es indudable que se ubica el compromiso consistente en querer y permanecer juntos como  pareja en el futuro.
“Es un orgullo grande ser charros y de alguna manera hemos tratado de heredar a nuestros hijos y a la familia en general todos los valores que hemos recibido.”
Desde juveniles
Luis Carlos Ramos Martínez  se fogueó en la  charrería como elemento de la escuadra Juveniles de Coahuila y Lorena Ramos Martínez destaca en la Escaramuza Hacienda de Guadalupe.
Carlos y Yolanda han visualizado  a la charrería  como el deporte en el que hay un respeto por el caballo y el que se realiza en equipo apegado a un reglamento.
Yolanda indica que todos los arreos y trajes,  por más que pase el tiempo. Salvaguardan la tradición.
Carlos explica que su caballo más querido  es el “Dos Negro”,  le puso  así porque adquirió dos corceles de esa pinta en Reynosa. “Con ese caballo pude enseñarme a charrear e interpretar todas las suertes.  Al tiempo lo tuve que vender para conseguir  dinero y pagar el parto de mi esposa, tenía unos 13 años”, dijo.
Martínez de Ramos, ubica entre los  grandes logros como integrante de la escaramuza saltillense, la actuación en el Congreso Nacional Querétaro 1996 al lado de Verónica Guajardo, Irma Echevarría, Oralia Arguello,  Rosa Elia López, además de Minis y Pili Blanco.
Coahuila en un tiempo fue considerado tan importante como Jalisco lo  es para los charros.
Motivo de satisfacción  es para Yolanda el aplicar sus conocimientos en cursos de hipoterapia en coordinación con el Centro de Rehabilitación y Educación Especial.
“Mediante la hipoterapia los niños montan y en ese caminar o trotar,  ellos reciben  beneficios físicos o emocionales. Sentir el ritmo,  el balance,  el equilibrio o la  coordinación motriz.  Se trabaja en equipo,  se procura el amor por  el caballo, etc”.
Carlos Ramos Ortega cerró como subcampeón  nacional de charro completo en el Congreso Nacional Guadalajara-1984 y tercer lugar en la edición 1985 en Pachuca, Hidalgo.
Recuerda que muy joven participó en el All Ragusin Show,organizado por una empresa de Estados Unidos.
En Estados Unidos
“Estudiaba Veterinaria en Monterrey y en una ocasión charreando en un lienzo me contactó All Ragusin junto con Manolo Rodríguez, para  hacer presentaciones en el Valle de Texas. Nos fue bien principalmente en 1981, ganando dólares”, agregó.
Como exponente destacado en diferentes suertes, fue a charrear a Panamá en 1980 y en 1981 a Chicago, Indiana y Michigan, además de filmar comerciales para una marca cervecera.
Charros de Saltillo y Charros de Santo Cristo son los dos equipos  que ha defendido con orgullo Ramos Ortega.  Con  el segundo logró un tercer lugar nacional,  fijando en ese período marca de 53 charreadas.
Finalmente Ortega Ramos  dijo que junto con su esposa son abuelos felices porque su nieta Ana Sofía Treviño Ramos, con 9 meses de edad, crecerá en el ambiente de la charrería, ya que sus padres Celso Treviño Jr y Lorena Ramos de Treviño se ubican en la Asociación Hacienda de Guadalupe.
Por Miguel Ángel Tovar
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