AGUA DULCE, VER.

En cambio el camino que conduce hacia el punto se ha convertido en zona de robos y de hábitat para alimañas.

  • Violeta Santiago

​Atrás quedaron los años de gloria del lienzo charro que existía en la colonia Las Piedras, recuerdan ganaderos en la actualidad, mientras que la zona se ha convertido en un espacio en donde proliferan animales salvajes y delincuencia.

Desde principios del nuevo milenio las instalaciones quedaron abandonadas, narra el líder de la Asociación Ganadera, Mario Espinosa Ríos, y desde entonces no se ha visto la forma en la que se vuelva a habilitar dicho espacio.

La tradición ganadera en Agua Dulce fue amplia en décadas pasadas, en donde el municipio destacaba por su producción a nivel regional, a diferencia de la actualidad, cuando los hatos ganaderos son cada vez más pequeños y la producción se orienta más al consumo local.

Sobre el tema de la charrería, incluso el libro “Las asociaciones de charros en Tabasco, 40 años de historia” documenta la existencia de la Asociación de Charros de Agua Dulce, aunque esta se desintegró a principios de los años 80. Los hidrómilos que quedaron se unieron en 1982 al equipo denominado Charros Regionales de La Venta, en donde también participaban personas de Coatzacoalcos.

El libro documenta, aunque breve, la importancia que tuvo esta agrupación hidrómila en la charrería regional en los años 70’s y cómo fue desplazada eventualmente hasta desaparecer y ser absorbida por sus similares de Tabasco.

A nivel local, en el lienzo charro ubicado en Las Piedras se organizaban jaripeos, charreadas, escaramuzas, coleadas, paso de la muerte y manganas (derribo de caballos con un lazo), entre otras actividades.

Sin embargo, la tradición de este conjunto de destrezas y habilidades ecuestres y vaqueras se desplomó en la ciudad y eventualmente el lugar quedó cerrado y abandonado, desde lo cual han pasado poco más de 15 años, según recuerda Espinosa Ríos.

Ahora el camino, que se conectaba desde el campo Narciso Mendoza, luce lleno de maleza y descuidado, lo que ha generado la proliferación de animales ponzoñosos así como de espacio para la delincuencia común, la cual hasta los tubos del pequeño puente que existía en el camino ha hecho desaparecer.

Habitantes que todavía utilizan dicho paso para cortar camino han explicado haber sido víctima de asaltos, sobre todo por el amparo de la deficiente iluminación durante las noches, además de que han contado que el viejo lienzo charro poco a poco ha sido desmantelado por los ladrones de piezas de fierro.

“Lo sostuvo el ingeniero Levaley, superintendente de Pemex que le gustaba ese deporte; funcionó bien, pero cuando él se fue empezó a decaer hasta que lo abandonaron”, concluyó sobre el tema Espinosa Ríos.​

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