Con gran éxito llegó a su fin el certamen de Nuevo León, donde el equipo anfitrión se llevó tres coronas, que dejarán huella en el deporte a nivel local.

Para iniciar, los honores a nuestro lábaro patrio
Para iniciar, los honores a nuestro lábaro patrio (La Afición )
  • RAMÓN GONZÁLEZ BARBET

En punto de las 18:00 horas del pasado domingo 6 de agosto, en el Lienzo Charro de Apodaca, Nuevo León, arrancó la última competencia de la etapa de finales del XXV Campeonato Nacional Charro Infantil, Juvenil y de Escaramuzas 2017, donde los
charros completos de la categoría Juvenil pelearon palmo a palmo en cada una de las suertes para llevarse la corona nacional de este año.

Pero como solo podía haber un triunfador, Eduardo Cortés, de Nuevo León, se llevó el título con 159 puntos, seguido de Dylan Cervantes, también de Nuevo León, con 151 unidades y de Rubén Berumen, de Aguascalientes, con 124.

Como bien se dice, la suerte de las manganas es la reina de la charrería, ya que es la que da y quita al terreno de cuenta, y digo esto porque, a pesar que Dylan no obtuvo puntuaciones en la cala y fue amonestado con -4 en las manganas a pie, tomó la delantera con 104 puntos y dejó atrás a Eduardo con 93 tantos.

Sin embargo, en las manganas a caballo se recuperó anotando 51 puntos que lo llevaron directo a la victoria con sus 159 unidades.

Continuando con la categoría Juvenil, en la modalidad por equipos, la selección de Nuevo León arrasó con una participación de 303 puntos, dejando en segundo lugar a los Gavilanes de Jesús María, de Aguascalientes, con 251 y en tercero a Rancho La Gloria, de
Querétaro, con 240 tantos.

En cuanto a la mujer de a caballo, Las Margaritas, de Jalisco, se llevaron el primer lugar, al sumar 302 puntos, seguidas de Las Coritas, de Nayarit, con 291 y La Guadalupana, otra de Jalisco, con 282 tantos.

En la Infantil B, el charro completo Óscar G. García, de Jalisco, logró anotar 193 unidades, mismas que le dieron el triunfo en su categoría; Hugo Canales, de Nuevo León y Pablo Ramos, de la Ciudad de México, se fueron al segundo y tercer sitio, con 175 y 81 puntos
respectivamente.

Para los escuadrones de esta misma categoría, la suerte estuvo del lado de la selección de Yucatán Azul, con 317 totales, seguidos de los Charros de Tepatitlán, de Jalisco, con 306 y la selección de Nuevo León Oro, con 255 puntos. La belleza de a caballo tuvo una excelente participación y la Charra de Chiapas finalizó con 310 puntos que le
hicieron obtener la máxima presea de este año; Las Alondras, de Veracruz, lograron meterse al subcampeonato con 306 y El Rebollar, del Estado de México, se quedó en la tercera posición con 296 tantos.

Para la categoría Infantil A, el maestro de las siete suertes, Daniel Eduardo Guerra, de Nuevo León, se llevó la competencia con 238 puntos, quedando lejos del segundo lugar obtenido por Sebastián Perea, de Durango, con 198 y mandando al tercero a Luis Alejandro Daniel, de Hidalgo con escasos 106 puntos.

Por el lado de los escuadrones, Rancho El Picacho, de Aguascalientes, anotó 255 tantos y se coronó campeón; el segundo sitio fue para Regionales de Jalisco, con 225 y el tercero para la Escuela Charros de Jalisco, con 216 tantos. Para las pequeñas, la mejor rutina la
obtuvieron Las Alondras, de Veracruz, con 243; el segundo sitio fue para la Charra de Chiapas, con 242, seguida de Ikali, de Aguascalientes, con 237. Para los más pequeños de la familia charra, la categoría Dientes de Leche, el charro completo Andrés Ruiz Ibarra,
de Nayarit, demostró su destreza al obtener 165 puntos y llevarse el título de campeón nacional, el subcampeonato fue para Augusto Pérez, también de Nayarit, con 162 y en tercer sitio quedó Andrés Soltero, de Jalisco, con 157 unidades.

En la modalidad de equipos, el primer lugar fue para Rancho El Quevedeño, de Nayarit, con 317, seguido por Escuela Charros de Jalisco, con 210 y Epazoyucan, de Hidalgo, con 191 tantos.

Este gran evento se conoce como El Nacionalito, ya que participan las categorías infantiles y juveniles, quienes durante los últimos años han saturado el calendario de participación, gracias al gran arraigo que existe entre toda la comunidad de nuestro deporte nacional.

Esta edición XXV se llevó a cabo del 18 de julio al 6 de agosto, afortunadamente este año los jueces encargados de sancionar cada una de las justas deportivas fueron claros y apegados al estatuto deportivo, ya que desafortunadamente el sector femenil se había visto envuelto en malos entendidos que generaban gran descontento entre
las participantes.

Pero en esta ocasión, dicha responsabilidad estuvo a cargo de la coordinadora nacional de juezas, Martha Valdez, quien fue respaldada por María Elena Alonso de Jurado, como juez central, Cecilia del Hoyo, como juez de apoyo y Daniela Zavala, como juez lateral.

El Nacionalito guarda en sus entrañas la fortaleza y difusión de esta disciplina, pero además los valores que forman parte elemental de cualquier ser humano, como el cariño a nuestra tierra, a nuestra historia, tradiciones y símbolos patrios, valores que desafortunadamente han pasado a segundo término para muchos de nuestros connacionales, así que es de vital importancia seguir luchando para que eventos como la Olimpiada Nacional y este torneo sean el semillero de nuestra cultura.

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