• Alma Gómez

“A los charros siempre nos han quedado a deber. Así están acostumbrados, a quedarse con lo que no es suyo”, dice Manuel Ordóñez Barrera, charro desde los seis años y miembro de la Asociación Regional de Charros desde hace décadas.

Manuel Ibarra, de 70 años, montado en su caballo, espera a las afueras del Centro Cívico, mientras una comisión de representantes de los charros de Querétaro dialoga con las autoridades. Están molestos por la venta del lienzo ubicado en Santa Rosa Jáuregui.

Esperan que la venta del inmueble se eche para atrás. No saben cómo, pero quieren que suceda. “Si es necesario, que devuelvan el dinero”, dicen.

“Prácticamente nos despojaron del lienzo, no es que nosotros nos quisiéramos salir, nos despojaron para darnos el otro, el que está en Santa Rosa, pero pues ya tampoco lo tenemos, nunca nos entregaron nada”, cuenta Manuel Ibarra.

Tradición generacional. Junto a Manuel Ordóñez se encuentra Enrique Ayala Castro, charro de 57 años que también espera a las afueras del Centro Cívico, junto con sus demás compañeros.

Desde hace 18 años forma parte de la Asociación Regional de Charros de Querétaro. Inició en la charrería cuando buscó un deporte apropiado para sus dos hijas, ambas fueron escaramuzas durante casi 20 años y ahora son profesionales.

Largo linaje. En Querétaro existen alrededor de 40 asociaciones de charros, cada una con un promedio 15 miembros, lo que da un total aproximado de 600 charros queretanos, sin contar a las escaramuzas.

Enrique calcula el número de personas que practican este deporte y pregunta con preocupación: “¿Dónde vamos a hacer nuestras actividades? Sólo en los lienzos podemos hacer charrería. Todos los estados tienen su lienzo, nosotros también merecemos uno.

Sin fecha de caducidad. Enrique Ayala dice que la charrería es un deporte que jamás se extinguirá en el país. Lo dice confiado al ver a los jóvenes que cada día se acercan a alguna de las 40 asociaciones charras en Querétaro.

Alrededor de 20 charros se presentaron en el Centro Cívico para entablar un diálogo con el edil Marcos Aguilar Vega.

“¡El municipio es nuestro!” “¡Al charro lo que es del charro!”, gritaban mientras esperaban a la comitiva que hablaba por ellos ante autoridades.

Anuncios