Decenas de familias disfrutaron de la tradicional charreada que se llevó a cabo dentro de los festejos por el 454 Aniversario de la Fundación de nuestra Ciudad, en la que chicos y grandes fueron testigos de las suertes que hicieron cada uno de los jinetes de los diversos clubes de charros de la capital.

Entre música sinaloense, antojitos mexicanos y un ambiente totalmente familiar, los charros y escaramuzas de los clubes Cristo Rey de la Picota, Alacranes de Durango, El Potrillo y Valentinas de la Picota, colearon vaquillas, montaron toros e hicieron la ya conocida terna del ruedo, que consiste en que el jinete logre lazar a la vaquilla.

Las escamaruzas, consideradas un ícono de esta actividad, destacaron al montar sus caballos con especial elegancia, por su habilidad al cabalgar al ritmo marcado por su capitana y su vestimenta de color azul, rojo y blanco que distingue a la mujer mexicana.

Mientras los más jóvenes de la familia charra floreaban la reata, otros lazaban los toros y los presentes desbordaban la emoción al ver cómo lograban con éxito los remates de sus suertes en el corazón del lienzo charro.

En este tenor, José Ramón Enríquez Herrera remarcó que estas actividades son parte de la herencia del pueblo mexicano, por lo que su gobierno seguirá en la lucha por el rescate de nuestras tradiciones y que las nuevas generaciones conozcan la charrería.

Por ello, Enríquez Herrera informó que aunado a esta gran fiesta charra se tuvo una exhibición de rodeo, la cual estuvo a cargo de un club duranguense, lo que muestra que durante su administración se dará apoyo al talento local en todos los ámbitos deportivos y culturales.

Tomás Héctor Mitre Camargo, titular de la Dirección Municipal de Desarrollo Urbano, destacó que estas acciones fomentan un deporte que pocos realizan y al darlo a conocer las nuevas generaciones pueden ser parte de ellas y desarrollar un sano esparcimiento.

La inigualable voz y narración de don Cristóbal con más de 50 años de experiencia en este tema, hizo que los asistentes mantuvieran las emociones a flor de piel sin dejar fuera su particular sentido del humor que logró que las risas se escucharan en todo el Lienzo Charro.

Es importante subrayar la presencia de niños que portaban con orgullo el traje típico de la charrería, además de mostrar una gran emoción al ver cómo los caballos y jinetes daban un extraordinario espectáculo.

Por último, el alcalde aseveró que aún quedan diversas actividades dentro de los Festejos de la Ciudad, por lo que invitó a los duranguenses a asistir a esta fiesta que fue diseñada para ellos.

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