Según la SSP, en el penal de San Miguel de Allende existe supervisión permanente de todo el personal para evitar maltrato a los internos

Cada domingo, Teresa prepara una canasta con alimentos y junto con su nuera viaja desde Celaya para visitar a su hijo preso en el Centro Estatal de Reinserción Social de
San Miguel de Allende. Reza por su libertad, aunque, aclara, en la cárcel lo tratan bien, “tiene agua calientita”.

Muestra dos cuadros, uno con la imagen de San Judas Tadeo, otro de La Última Cena y dos figuras infantiles hechas en madera. “Aquí aprendió mi hijo a hacer artesanías”, cuenta la madre.

El penal de San Miguel de Allende tiene la calificación más alta de cárceles para varones en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2016 de la CNDH.

El reclusorio no tiene sobrepoblación, tiene capacidad para 291 internos y actualmente cuenta con 269.

De acuerdo con los registros de la Secretaría de Seguridad Pública del estado (SSP), el penal cuenta con sistema de vigilancia continua enlazado a un Centro de Monitoreo en la Dirección General de Seguridad Pública (DGSP) que supervisa simultáneamente cada uno de los 10 Ceresos de la entidad con el fin de verificar el estado que guarda la seguridad y gobernabilidad.

La SSP señaló que “existe supervisión permanente a todo el personal para evitar —y menos aun tolerar— posibles actos de corrupción o de maltrato que lastimen la dignidad de los internos”.

Con ese mismo propósito se mantiene un estricto control para evitar que al interior de los Ceresos se ingresen objetos que puedan representar un riesgo y sustancias prohibidas por la ley.

El reclusorio cuenta con la certificación de la Asociación de Correccionales Americanas (ACA, por las siglas en inglés de American Correctional Association) por sus protocolos y procesos en seguridad, orden, cuidado, justicia, dirección, además de no tener registro de
amotinamientos, homicidios ni sobrepoblación.

En la penitenciaría los reos desarrollan actividades deportivas como futbol, basquetbol y volibol, además de practicar yoga, charrería y ajedrez. Actividades educativas como círculos de lectura, alfabetización, primaria, secundaria y preparatoria; laborales en los talleres de carpintería, artesanías, tejido de hilo plástico, talabartería y elaboración de dulces típicos; y culturales, como teatro, danza, guitarra.

Asimismo, promueve la convivencia familiar celebrando los días de la familia, la madre, el padre y con acciones de planificación familiar, círculos de lectura, risoterapia y campañas de matrimonios.

La SSP reportó que a través del Departamento de Psicología se aplican programas para el desarrollo de la salud mental, prevenir la agresión sexual y comportamientos violentos, así como la deshabituación del consumo de sustancias tóxicas por medio de un programa
llevado a cabo en el Centro de Rehabilitación contra las Adicciones, con sede en el Cereso de León.

En la Coordinación de Criminología se llevan a cabo programas que permiten apoyar al privado de su libertad para una mejor asimilación de su reinserción social.

Otra de las madres que acudió a visita, Francisca, cuenta al salir del penal que su hijo, acusado de lesiones dolosas, se ha vuelto deportista; ahora participa haciendo box, que le gusta mucho, y futbol; además estudia y trabaja elaborando artesanías.

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