CHARRERÍA AL DÍA

  • Ramón González Barbet
  • Milenio Diario

El estado de Querétaro, a través de su secretario de Turismo, Hugo Burgos García, inició el trámite para la devolución de los supuestos más de 3 millones de pesos que depositaron en las arcas de la Federación Mexicana de Charrería (Fmch), en el cuatrienio anterior, cuando el Consejo Directivo de ese entonces, encabezado por Miguel Pascual
Islas, ya no estaban en funciones, porque únicamente era el encargado de dar trámite al proceso electoral de esta casa charra.

Digo supuestos más de 3 millones de pesos, porque el representante de Querétaro solo está reclamando un millón 740 mil pesos, más sus respectivos intereses.

El 8 de junio Burgos García giró un oficio dirigido al presidente nacional Leonardo Dávila Salinas, donde dice:
“En representación del estado de Querétaro, bajo el amparo de la Constitución Política del estado, el gobernador Francisco Domínguez Servién, me delega la facultad para que en nombre y representación del estado pueda suscribir contratos, convenios y acuerdos relacionados con las atribuciones que la secretaría a mi cargo tiene, conferidas por la Ley
Orgánica del Poder Ejecutivo del estado de Querétaro”.

Poniendo como antecedentes: “El 19 de enero de 2017 se suscribió un convenio de colaboración para la realización y desarrollo del evento denominado LXXIII Congreso y Campeonato Nacional Charro Querétaro 2017, celebrado entre este Municipio y la Federación Mexicana de Charrería, AC, por tal motivo, en cumplimiento a lo dispuesto en la cláusula segunda del convenio referido, se llevó a cabo la transferencia bancaria de los recursos ahí precisados, por parte de mi representado en fecha del 24 de enero del año en curso, a fin de cumplir con las obligaciones a su cargo para ejecutar el objeto del convenio”.

En el antecedente número 3, marca: “En la cláusula novena se estableció que dicho instrumento podría rescindirse por diversas causas, como el incumplimiento de las obligaciones contraídas, caso fortuito o causas de fuerza mayor”.

Finaliza este oficio aclarando que: “En caso de esta recesión se deberá entregar las cantidades referidas, más los intereses que se generen hasta el momento de la devolución”.

Hasta aquí el oficio que obra en manos de quien escribe, gracias a la intervención de una persona que colabora en la Secretaría de Turismo queretana, que me pidió no revelar su nombre.

Toda esta situación es confusa, ya que estatutariamente hablando era imposible que Querétaro organizara otro Nacional antes de cuatro años, porque en el 2015 fue sede; en segundo lugar, ¿Por qué el gobernador constitucional del estado de Querétaro no hace el trámite directamente, y no valiéndose de intermediarios? No cabe duda que aquí algo huele muy mal, y sin lugar a dudas evidencia la mala leche y abuso de varios de los
actores aquí implicados. Primera de 2 partes.

“CHAMAQUEADOS” EN LA CHARRERÍA

Como lo hemos comentado en varias ocasiones, el problema que se está viviendo en la Federación Mexicana de Charrería (Fmch) es grave y delicado, ya que prácticamente se ha institucionalizado o simplemente se ha hecho una costumbre, que algunos presidentes de esta Federación, tal y como lo hizo el Consejo Directivo anterior 2012-­2016, dejen cuentas sin aclarar y no presentan los informes administrativos y financieros, esta situación se ha vivido a nivel federal y local, con algunos presidentes de
Asociaciones Charras.

En general se han dejado informes en números rojos, costumbre que desafortunadamente se ha generalizado y siempre los infractores gozan de impunidad y permanecen sin reclamo, ni sanción administrativa por no cumplir con lo establecido ante sus asociados.

Y refiriéndome a la capital del país, esta misma situación se está padeciendo en la Agrupación de Charros Regionales de La Villa, donde el Consejo Administrativo del 2016 simple y sencillamente se ha pasado por el arco del triunfo los principios básicos de respeto a cada integrante de la Catedral de la Charrería en la Ciudad de México.

Todo parece indicar que estas actitudes son parte del botín, pero desafortunadamente parece que nadie quiere ponerle fin, y un gran número de elementos federados se apuntan para continuar con esta práctica de ser presidente, y con ello, chamaquear a los charros de su comunidad, mismos que hasta hoy parece que lo han aceptado con resignación, con tal de seguir charreando.

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