Alazanes, bayos y tordillos

  • JAVIER RODRÍGUEZ ACEVEDO

Hasta el momento, todo va transcurriendo con aparente calma en el Campeonato Estatal Charro Rogelio Bonilla Illingworth, que se celebra en el Nuevo Lienzo Charro de Guadalupe, donde, en materia deportiva, los competidores han aplaudido las instalaciones, muy funcionales por cierto.

Los primeros días de competencia, como sucede siempre que se abre un nuevo espacio para la charrería, tienen sus detalles, que durante el transcurso del campeonato o torneo se van adecuando a como mejor convenga.

En estos días de competencia se ha dejado sentir un fuerte viento que hace que se formen unos tremendos remolinos, pero que no afectan a los competidores, esto más que nada afecta a los comerciantes que se encuentran bajo el graderío.

Ya en el interior del inmueble, las gradas están un poco más altas de lo normal, por lo que es un tanto cansado para la afición, ya que las piernas les quedan colgando, por así decirlo, pero de cualquier manera se disfrutan plenamente de las competencias.

Un detalle muy importante que se les pasó a los constructores fue el acceso para personas con discapacidades diferentes, ya que no existe rampa alguna para estos amigos que gustan del único Deporte Nacional.

Ya van tres personas, de las que nos hemos dado cuenta, que tienen que utilizar otros recursos para ingresar al inmueble, ya sea que los levanten en volandas o con el apoyo de terceras personas.

El día de la inauguración, un padre de familia que tiene a una preciosa en silla de ruedas le comentó al presidente municipal de Guadalupe, Enrique Flores Mendoza, la falta de acceso para estas personas y de inmediato le contestó: “mañana mismo mando colocar las rampas”, cosa que desde ese 5 de mayo no ha sucedido.

El encargado de Accesibilidad del Instituto para la Inclusión de Personas con Discapacidad, Roberto Zorrilla Hernández, ya ha tomado cartas en el asunto, y el día de ayer se dio una asomada al inmueble para que el lienzo cuente con todas las de la ley.

 

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