Alazanes, Bayos y Tordillos

  • JAVIER RODRÍGUEZ ACEVEDO 

Ahora que el presidente municipal de Guadalupe, Enrique Flores Mendoza, está apoyando con toda la mano para que el nuevo lienzo de su cabecera quede como el Buen Dios manda, la pregunta es: ¿qué pasará con el antiguo inmueble?

El principal punto en contra es que está muy lejos de la capital guadalupense, el antiguo quedó superado por la mancha urbana, prácticamente lo alcanzó y, a decir de los vecinos, es un foco de infección.

Pero, en este mismo espacio hemos comentado que se pueden realizar eventos; que no existan animales en sus instalaciones el día que se celebre una competencia, pues se lleva el ganado y al término de la misma también los animales se van.

Es prácticamente injusto para el Deporte Nacional que se destruya un añejo inmueble, con mucha historia, con grandes anécdotas, para que termine ese espacio en un centro comercial que beneficie solamente a unos cuantos, al tiempo que siendo destinado para la práctica de la charrería aleja de tantos vicios a los niños y jóvenes.

Ahora, la distancia que separa de la mancha urbana hasta el nuevo inmueble es muy considerable, aquí no creo que se arrimen los niños que, muchos de ellos llegaron a curiosear, para que al paso de los años ya militen como grandes exponentes de la charrería en los diferentes equipos zacatecanos y, algunos más, compitan con equipos de otros estados.

A ciencia cierta, desconocemos el destino que habrá de darle Enrique Flores Mendoza al añejo lienzo, pero la verdad sea dicha, no merece que sea destruido; como mencionamos líneas arriba, es un lienzo con mucha historia, además que el Ejido de Guadalupe donó el terreno a los charros y escaramuzas de ese municipio.

 

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