Pedro Infante, el charro que rompió todos los esquemas

Tenía el don de enloquecer a las mujeres y hacer que los hombres no le tuvieran celos; su llegada impuso un personaje que nunca se ha visto en el cine mexicano

  • Daniel Mendoza

Pedro Infante fue el pilar de la Época de Oro del Cine Mexicano. Hace más de 40 años era toda una tradición familiar sentarse frente al televisor y esperar con ansias una película de él. Ahora las nuevas generaciones lo conocen por rebote, es decir, gracias a que sus mayores, abuelos o tíos de más de 40 años, les “imponen” películas del ídolo de Guamúchil.

“Es un hecho porque las generaciones arriba de los chavos les imponen las películas de Pedro Infante para que sepan quién fue, sobre todo si dicen que les gusta el cine mexicano. Si creo que se lo estamos imponiendo”, afirma en entrevista con La Razón, Saúl Arellano Montoro, promotor de cine mexicano.

Coincidiendo con sus palabras, Irving Torres, periodista de cine, afirma: “Definitivamente (es un ídolo impuesto para las nuevas generaciones), para las personas que tienen ahorita entre 30 y 40 años que si vieron las películas de Pedro Infante en casa, fueron los que crecieron riendo con sus ocurrencias, sintiéndolo como parte de la familia, cosa que las nuevas generaciones ya no tienen”.

Aunado a esto, la programación en televisión abierta ha mermado que los jóvenes se acerquen al legado cinematográfico que dejó Pedro Infante (poco más de 60 películas) provocando que su imagen disminuya, más no que desaparezca.

“Ya no hay esta cuestión de crear ciclos de cine mexicano. La televisión abierta cada vez está peor en cuanto a los contenidos y entonces tienes que recurrir a los sistemas de cable para poder películas de la época de oro. De alguna forma de que esto ya no ocurra, sí ha alejado a Pedro Infante de las nuevas generaciones y no se diga de los millennials, una generación que ni siquiera ellos mismo saben qué es lo que quieren”, destaca Montoro.

La juventud conoce a “El Inmortal” por rebote, es decir, un poco por lo que les cuentan los abuelos, padres o sus hermanos mayores.

A 60 años de la muerte de Pedro Infante, sigue vigente su historia, se le cuestiona a Torres: “Cada vez menos, a raíz de que la televisión sacó las películas de Pedro Infante que se pasaban cada fin de semana religiosamente hasta hace unos 10 años. Menos gente sigue la figura de Pedro Infante como se seguía antes”.

antes y un después en el cine . Infante Cruz tenía grandes papeles de charro pero también el director Ismael Rodríguez supo manejar muy bien esta parte de lo urbano, como en Nosotros los pobres o El Seminarista. Rompió con el esquema del charro tradicional que venía desde Pedro Armendáriz, menciona Arellano. “Era un actor natural, una persona que les caía bien a todos. Tenía este don de que las mujeres enloquecían por él y que los hombres no le tenían celos, al contrario decían ‘wow’ quiero ser como él y eso es muy difícil de encontrar en una generación tan fuerte de artistas y Pedro Infante sí lo logró”.

En el mismo sentido, Torres Yllán, destaca que hay un antes y un después del histrión ya que “su llegada impuso un personaje que nunca se ha visto en el cine mexicano, ni siquiera con Cantinflas o Tin Tan. Pedro Infante era una figura que la gente quería, que la gente sentía suya y por lo tanto su arribo al cine lo manda a la estratosfera de las leyendas mexicanas. Sí provoca un antes y un después si hablamos de gente que lo seguía.

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