© Emilio García, Doña Isabel, 2005

Entrevista a Emilio García Salazar

en su oficina en el Estado de México y en la Asociación Nacional de Charros

  • por Lizbeth Prado

Una muestra de este trabajo: https://www.behance.net/gallery/46525941/Centenario

Aquí va Liz, en un recorrido colorido donde veo vigorosos caballos montados por mujeres exquisitamente ataviadas de flores y grecas, de sonrisas, de mirada intensa y seguridad brava. Donde aparecen charros haciendo suertes y moviéndose al trote del animal. Veo los mariachis y el vuelo de los trajes típicos de las danzas regionales. Y todo esto lo veo en un entramado vistoso que me hace reflexionar sobre las increíbles posibilidades de combinar la tecnología con las formas tradicionales de hacer arte. ¿Por qué no hablar de arte híbrido?

Hijo del famoso dueto de música charra Licha y Efraín, sobrino del reconocido caricaturista Ernesto García “El Chango” Cabral, inmerso en el ambiente de los caballos, los charros, la música y el baile, Emilio desarrolló un talento prácticamente innato para la fotografía, la cual hacía sólo por hobbie mientras estudiaba la licenciatura en Diseño en la Universidad Autónoma Metropolitana. Trabajó en la producción gráfica de impresos, lo cual sentó las bases para el trabajo actual de su obra artística.

̶Y llegó la era digital, soy de los primeros que manejó computadora de diseño en México terminando la carrera. Desde 1988 empecé a trabajar en unas computadoras que se llamaban Amiga, que son previas a Macintosh, donde ya venían los programas de diseño, algo que poca gente sabe. Cuando llegó la Mac todas las artes gráficas se transformaron, toda la impresión se transformó, ahora todo es digital. Esa evolución la seguí por estar dentro del medio de la producción gráfica, me ayudó mucho el saber imprimir, el conocer las técnicas, sobre las máquinas, cómo se imprime, la resolución, el color, sin esa experiencia no podría hacer lo que hago ahora. Todo ese conocimiento me permite desarrollar más la técnica. Entonces la evolución de mi diseño digital va en función de la evolución de la computadora.

Mezclo dos mundos: la fotografía y arte gráfico que es manual. Mucha gente me dice: ʽ¿Cómo va a ser manual si lo haces en la computadora?ʼ. Sí, es que en la computadora trazo. Yo empecé como ilustrador de pincel de aire, ilustré para Playboy en 1986 inclusive recibí una felicitación de Playboy central por ilustrar en México a doble página. Hacía mucho dibujo a mano, cuando entró la era de la computación entonces fusioné las dos cosas.

Por ejemplo, en el caso del cuadro del caballo “Centenario”, propiedad de un buen amigo en Texcoco. Comienza con la fotografía, hacemos una sesión de trabajo con el caballo, tomo aproximadamente más de 100 fotografías. Estas deben ser de muy alta resolución para poder tener el detalle; la crin, los ojos y el movimiento son escenciales. Una vez que tengo la selección de las fotos, recorto y comienzo a trabajar a mano alzada (ratón libre), y en un momento determinado, con pluma digital.  Resalto los detalles y hago ajustes de color. Retoque si es necesario en cuanto a eliminar elementos extraños, o en su caso posiciones o sombras.  El trabajo comienza a tener forma. En este caso utilizo dos fotografias del caballo y hago la composicion como si fueran dos.  Finalmente lo acabo en versión digital, posteriormente lo plasmo en tela,  este proceso debe ser con impresoras de alta calidad para que en la tela no pierda detalle. Finalmente aplico óleo  o acrílico,  y trazos libres que previamente concebí en boceto o prueba de color. Termina con su protección correspondiente en base a técnicas tradicionales.

¿Y este trabajo a mano es óleo?

̶A veces sí, a veces hasta lápiz, acrílico también he utilizado. Ahorita me está gustando más el óleo porque me permite darle cierta textura, cierta profundidad y volumen. La obra en sí es el resultado de esos cuatro pasos: fotografía, trabajo digital, impresión y trabajo manual. Todo eso lo hace una obra unitaria.

¿Hubo algún detonante en particular para hacer este trabajo de fusión de técnicas?

̶No, simplemente fue una evolución, siempre lo he querido hacer, el objetivo fundamental es hacerlo trascender. Si tú lo dejas en la cuestión digital, electrónica, es temporal; al momento de pasarlo a tela lo vuelves único, esa es la diferencia. Por eso es que un cuadro permanece más,  no digo que sea para toda la vida pero dura más, además abarcas otra cuestión que se les ha olvidado a los actuales artistas digitales que es la contemplación, una obra impresa en físico permite la contemplación, que ya se está perdiendo, porque la tecnología nos comió la capacidad de contemplar.

Estaba viendo unos libros de abanicos del siglo XVIII y XIX, había unos confeccionados con plumas y las plumas estaban pintadas con óleo. La mezcla de técnicas ya existe desde hace mucho tiempo en las artes decorativas, pero aquí  la introducción de lo digital, de la tecnología tanto en software como en hardware y las máquinas que pueden exportar esos nuevos productos es lo que marca la diferencia, es el elemento que se introduce en este nuevo arte. ¿Qué aportación le da la tecnología al arte?

̶Yo creo que mucha, nada más hay que tener cuidado entre la basura, entre lo que no trasciende y lo que trasciende. Ahora tú lo ves, hay muchos fotógrafos porque la fotografía se democratizó, antes acceder a una cámara costaba demasiado, ahora cualquiera tiene una. Ya hay quien hace arte con las fotografías del Iphone y es válido. Creo que es cuestión de la evolución y saber separar lo que es bueno de lo que es común.

Me gustaría que me explicara cómo empezó su obra gráfica de charrería.

̶Empieza prácticamente desde que estoy en la universidad porque ahí teníamos práctica de foto y yo decidí hacer un documental con transparencias de charrería, entonces tomé mis primeras fotos, estamos hablando de 1984. Al ver que tenía la facilidad de acceder (porque esto es por amistades), entonces empecé a tomar fotografías. Luego me ocupé más en la cuestión de producción para ganar dinero, una cuestión básica de trabajo y por ahí del año 2003 empecé a rehacer mi obra, empecé a dibujar otra vez. Siempre he dibujado cuestiones de caballos, estaba dentro de mí aun cuando no lo ejercía. Y con mi carrera de diseño empecé a ver que podía mezclar la cuestión del dibujo con la fotografía.

Cuando Salvador López fue el Presidente de la Asociación Nacional de Charros, ahora es el actual Director del Ballet Folklórico de México, pidió ayuda: “a ver quién nos puede ayudar para lo que sea necesario”. Como socio de la Asociación, dije: ʽyo te ayudo en el diseñoʼ. Entonces empezamos a hacer el primer cartel, el segundo y empecé a trabajar con mi fotografía a mano.

En el año 2000 , me volví a interesar en la charrería por mis hijas. La motivación más grande son mis hijas, eso es definitivo. A pesar de que yo ya lo había vivido mucho desde niño, hubo un tiempo en que me alejé por la escuela, por cuestiones económicas, entonces años después que vine con mis hijas y les presenté este mundo, para ellas fue maravilloso, dijeron: ʽaquí me quedoʼ.

Este tema domina gran parte de su obra y el charro es un símbolo nacional mexicano. Ahora que ganó el señor Trump y en esta época global en que muchas cosas se estandarizan, se pierden un poco las identidades de cada país, se vuelve más indiferenciado, ¿qué tan importante es el rescate de la identidad nacional?

̶Ahora estamos viviendo una época dificil, de miedo, de que cada paso que damos lo tenemos que pensar, no ofender, no herir temperamentos. Esa es premisa. Respeto y que te respeten.  El nacionalismo actual se puede convertir en Patrioterismo, o sea que envolmerme en la bandera puede ser falso, hipócrita. El nacionalismo es algo más interno, algo que va mas allá de gritar o hablar en voz alta.  Los mexicanos tenemos mucho  de que tener orgullo, pero entre nosotros mismos hay diferencias y en algun estado o zona del país ven a un México diferente. Por lo tanto, la identidad es relativa.  Simplemente el conservar y fomentar lo que nos identifica generalmente como la charrería o el baile o la música es un buen paso para encontrar la identidad. Incluso las nuevas tendencias pueden ser en el futuro un síntoma de identidad, pero eso requiere tiempo.  Los demonios no son del extranjero, los tenemos aquí.

Los impulsos más grandes en la carrera de Emilio como diseñador han sido Festival Acapulco, Tequila Don Julio y el Ballet Folklórico de México. Fundó su propia agencia de publicidad Argo Publicidad y Diseño y después de haber trabajado en el diseño y la producción gráfica por mas de 25  años se dio cuenta que podía hacer algo propio, en ese momento comenzó su obra.

 ̶Soy un artista tardío, pudiendo haberme dedicado a esto desde los 20 ó 30 años, no lo hice; soy más tardío, a los cuarenta y tantos me di cuenta que podía hacer más pero por cuestiones de trabajo no lo hacía, pero al mismo tiempo me alegro porque me sentó las bases para poder invertir sin necesidad de vivir de esto, entonces no me preocupa, es poco a poco. Esto lo hago por diversión, de hacer las cosas que quiero hacer. Ahorita estoy más clavado en la cuestión de la charrería pero también está lo contemporáneo y otros temas que trabajo.

En el 2016 Emilio tuvo dos exposiciones individuales por parte de la UNAM en Estados Unidos: “De abanicos y crinolinas” en San Antonio, Texas; y “De reatas y rebozos” en Seattle, Washington.  Además publicó su libro De abanicos y crinolinas. La Escaramuza Charra en fotografía y obra gráfica de Emilio García, el cual ganó Mención Honorífica del Premio Nacional de Diseño 2016.

¿Cómo nace este libro?

 ̶Mi hija empieza a montar escaramuza desde los 7 años pero estos últimos tres años estaba con una escaramuza muy competitiva, con mujeres de alto nivel montando a caballo; las seguía cada concurso, cada participación a lo largo de la República: Zacatecas, Nayarit, Puebla, Querétaro, y yo feliz con mi cámara. Realicé diversos trabajos  para esta escaramuza por estar mis dos hijas ahí, son gemelas, después una se salió. Esta escaramuza ganó el Campeonato Nacional 2015 que es lo que de alguna manera me inspiró a hacer el libro.

En las fotografías del libro aparecen en sus entrenamientos, cuando están a punto de pasar a la semifinal, cuando se están echando suerte antes de la competencia, orando y en distintos momentos de sus competencias, tanto de ellas como de otras compañeras. Hay fotografías de hace diez años. Todas las fotos son casuales, no son posadas.

Lo hice en función del diseño, mostrar, hacer un testimonio contemporáneo de lo que es la mujer a caballo en México. También en función del valor estético y del testimonio de la tradición.

 

DERECHOS DE AUTOR
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Libro: De abanicos y crinolinas. La Escaramuza Charra en fotografía y obra gráfica de Emilio García. Argo Artes Gráficas S.A., México, 2016. ISBN 978-1-4951-9140-4.

(El libro puede adquirirse directamente por medio del autor)

yomero

Emilio García Salazar, diseñador gráfico egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, en la Ciudad de México, en donde ha sido profesor por más de 25 años. Comienza su vida profesional en el diseño en 1986 como ilustrador con técnicas artísticas tradicionales. Logotipos, revistas, fotografía e imágenes han pasado por su vida profesional con clientes como Televisa, Tequila Don Julio y el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández. Autonombrado artista gráfico, ahora dedica gran parte de su tiempo a la fotografía y a la obra gráfica, siendo uno de sus temas favoritos la charrería, de la que ha realizado más de 120 carteles contando con un acervo fotográfico innumerable.

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Lizbeth Prado Ramírez es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Trabaja en la Casa de las Humanidades de la UNAM organizando y difundiendo actividades culturales y académicas. Artista independiente. Creadora del blog Arte Mexicanísimo, amante de las artes decorativas, la acuarela, los libros y las orquídeas. Promotora del arte. Estudiante autodidacta permanente. girasoliz.pr@gmail.com / FB: Liz Prado

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